Relatos del último mes

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Miguel eres el 39, en el día 40. Nunca, nunca me han gustado los números, las cifras, siempre les huyo. No me gusta que te califiquen, aunque desde que nos iniciamos socialmente andamos en busca de un 20, los números se los dejo a los matemáticos.
El asesinato de Miguel hizo que muchas cosas en mi se removieran, una de ellas ha sido mi rechazo a las cifras. El 39, en el día 40, es tan impersonal, tan dígitos numéricos, tan carente de vida. Por casi cuatro años, cada mes, cada semana, convertía nombres en números, números que escondían una vida, números que hacían más visible el boletín de la muerte. Llevas las estadísticas?, me preguntaban mis editores – Sí, siempre debí llevarlas. Un fin de semana ‘tranquilo’, cerraba con 12 personas asesinadas. Un mes ‘normal’, con 60 – 80. Un año?, con miles. Si, Barquisimeto ha aportado una gran cuota a esa dantesca cifra de más de 200 mil personas asesinadas en años de Revolución. Yo misma presencié incontables escenas llenas de sangre y dolor. Creí haberme ‘curado’, después de haber sido ‘redactora de la muerte’, pero no. Es imposible curarte del dolor.
Miguel, no quiero que se te recuerde como el 39 del día 40, el ‘Caído’, hay que recordarte como lo que no pudiste ser, como lo que un Gobierno asesino te impidió ser, como ese periodista deportivo que deseaba escribir o narrar las hazañas de nuestros caballos en la MLB, como ese hijo rebelde que, aunque su padre le dijo que no protestara salió a la calle. Tu asesinato duele y mucho. No te conocí, pero me has sacado lágrimas, no te conocí, pero para mi no serás el 39. Para mi eres, fuiste y serás Miguel Castillo, un periodista que seguro se llevaba bien con las cifras, esas cifras de average, de goles, de puntos. Que tú asesinato no se quede en el 39. Justicia?, no habrá, libertad?, espero que sí.

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Del Gabo y su premonición – Hugo Chávez, nombre imborrable en la memoria colectiva venezolana, lamentablemente siempre lo tendremos presente, por arruinar nuestro país, por sembrar odio, por dañarnos como sociedad. Pareciera que al magnánimo Chávez no lo quieren ni los que osan a calificarse como adeptos a su ideología política, pues son ellos quienes buscan acabar con la ‘Bicha del 99’, la bandera de Chávez. A Hugo no lo quieren ni en su querida Sabaneta, a Hugo le prenden fuego, a Hugo lo vuelven mierda. En estos momentos entiendo esa frase, ese deseo “que Dios le de larga vida para que las pague aquí”, me encantaría que Chávez estuviese vivo para que viera todo lo que está pasando.
Si Hugo estuviese vivo debía leer la entrevista que, en el 99, le hizo García Márquez, ‘El Enigma de los dos Chávez’, el Gabo siempre lo supo, Chavez escondía dos demonios o muchos más. Hace días me topé con este texto y lo releí, al terminarlo sentí asco, rabia, impotencia. El escritor describe, con su toque socialista y caribeño, al militar venido a presidente, lo dibuja como un encantador de serpientes, una cara de llanero simpático que esconde odio.
Entre cuentos de cuando deseaba ser pelotero y su ascenso a Miraflores, Chávez narra, con dolor, las veces que siendo soldado le tocó ver como mataban a golpes a opositores, cuenta como el 27 de febrero de 1989, sacaron de Fuerte Tiuna a cientos de soldados y la única orden era “hay que parar la vaina como sea”, Chávez cuenta el dolor que le produjo ver a los soldados matando a su pueblo, a esos que estaban destinados a ‘proteger’. Chávez déjame decirte que tus miserables Fuerzas Armadas Bolivarianas, están matando al pueblo en 2017, lo hacen usando tú legado. Lo hacen porque tú pusiste los precedentes, lo hacen porque siempre fuiste dos o más demonios.
García Márquez termina ese texto diciendo: “Me estremeció la sensación de haber viajado y hablado con dos hombres. Uno a quien la suerte empedernida le ofreció la oportunidad de salvar a su país. Y otro un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más”.
Pasaste a la historia como ese Chávez, el déspota, el asesino, el dictador.

 

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Somos uno – UN cuerpo, UNA mente y UN corazón! Pero desde hace rato no soy UNA entera, mi cuerpo está en el Norte, mi mente y corazón en el Sur. – Como venezolana y si a eso se le suma ser periodista se me hace MUY difícil desentenderme de lo que pasa día tras día en Venezuela, Twitter e Instagram se han convertido en ese lugar en el que paso bastante tiempo durante el día [aunque quisiera bajar la dosis, no puedo]. Impotencia, tristeza, ansiedad, esperanza, desasosiego son algunos de los sentimientos que se atraviesan en mi cada vez que pienso en lo que pasa en mi país.
No estar allá en este momento me genera una ‘ensalada sentimental’ [termino robado a @masdulcita] debería ‘alegrarme’, por no estar?, debería sentir tanta impotencia?. Cómo juntamos el cuerpo, la mente y el corazón?! Será que los venezolanos que estamos en otros lugares nos multiplicamos y ahora tenemos muchas mentes y corazones regados?! Cuando en Chile empezaron las protestas y rebelión contra Pinochet, la oposición pedía a las personas mayores y a los exiliados que oraran y que sus corazones pidieran por su patria, ellos creían que toda esa energía haría mella en el dictador – Creamos lo mismo!

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